El cáncer de piel y su relación con ciertas grasas poliinsaturadas

artículo adaptado de Stephan Guyvert Skin Texture, Cancer and Dietary Fat , traducido por Xabier Ipiña

Existe un tipo de ratón utilizado para los estudios de cancer de piel llamado “ratón lampiño Skh:HR-1”. Cuando estos ratones sin pelo son expuestos a rayos ultravioleta o carcinogenos de uso tópico desarrollan cancer de piel igual que los humanos (especialmente los humanos con piel clara).

Durante años se han estudiando los factores que determinan la susceptibilidad a desarrollar cancer de piel, y la grasa es uno de ellos. Específicamente, el riesgo de sufrir cancer de piel de estos ratones está determinado por la cantidad de ácido linoléico en la dieta. El ácido linoleico es un acido graso poliinsaturado Omega 6 (PUFA en ingles) que se encuentra en ciertos aceites vegetales como soja, linaza, etc…

En el año 1994, los Dres. Cope y Reeve publicaron un estudio en el que sometieron a los ratones lampiños (sin pelo) a dos dietas distintas (Cope, R.B. y Reeve, V.E. (1994) Photochem. Photobiol. 59: 24 S). La primera contenía un 20% de margarina, mientras que la segunda era igual, pero con un 20% de mantequilla. Los ratones alimentados con margarina demostraron una tendencia mayor a desarrollar tumores de piel cuando se los exponía a luz ultravioleta o a una combinación de ésta con un carcinógeno por vía tópica. Es algo que se lleva sabiendo mucho tiempo. El siguiente párrafo es una cita de un articulo publicado en 1987:

Hace casi 50 años aparecieron los primeros informes que presumían que los lípidos, o bien los subproductos de la peroxidación de los mismos, estaban relacionados con la manifestación de cánceres actínicos.
Mientras que hay numerosos estudios que atribuyen a éstos el favorecer carcinogénesis químicas específicas, su intervención en la fotocarcinogénesis es algo que se ha confirmado recientemente. Se ha demostrado que tanto el nivel de ingesta de lípidos como el grado de saturación de los mismos guardan estrecha relación con los efectos del cáncer fotoinducido, existiendo una proporción directa entre la ingesta de grasas insaturadas y la expresión del cáncer. La ingesta de éste tipo de lípidos también se manifiesta en el nivel de peroxidación de los lípidos de la epidermis.

A continuación un estudio que se llevó a cabo en 1996:

Se alimentó a distintos grupos de ratones lampiños tipo Skh:HR-1 con una serie de dietas que contenían un 20% de grasas en peso con proporciones crecientes (0, 5%, 10%, 15% o 20%) de aceite de girasol poliinsaturado mezclado con aceite de semilla de algodón, a la vez que se les sometía a un proceso de inducción de la fotocarcinogénesis. La reacción era más severa a medida que se incrementaba la proporción de grasas insaturadas en la mezcla, ya fuese incidencia de tumores, multiplicación de los mismos, evolución de tumores benignos a carcinomas escamosos o bien la disminución de las probabilidades de supervivencia… Los resultados anteriores sugieren que el aumento de la fotocarcinogénesis derivado de la ingesta de grasas poliinsaturadas se apoya en la predisposición a una respuesta inmunosupresiva persistente causada por radiación ultravioleta crónica, demostrando la influencia de las grasas en la reacción inmunológica a la fotocarcinogénesis en los ratones.

Dicho de otro modo, el cáncer inducido por radiaciones ultravioleta es directamente proporcional al contenido de ácido linoléico en la dieta, ¡ya que éste disminuye la capacidad del sistema inmunológico contra el cáncer!

Y no afecta solamente al cáncer de piel. En animales, un gran numero de cánceres son sensibles al contenido de ácido linoléico en la dieta, incluído el cáncer de mama. La probabilidad de desarrollar un cáncer de mama es la mitad en ratas alimentadas con mantequilla respecto a aquellas cuya dieta contenía margarina o aceite de cártamo, * (Yanagi, S. et al. (1989) Comparativa de los efectos de la mantequilla, margarina, aceite de cártamo y dextrina en la generación de tumores mamarios en ratones y ratas. En: Efectos Farmacológicos de los Lípidos)*.

En caso de ratas alimentadas con carcinógenos, el desarrollo de tumores mamarios es muy dependiente del contenido de ácido linoléico en la dieta. Dicho efecto se estabiliza en torno al 4,4% de calorías, sin tener mayores efectos la ingesta de cantidades de ácido linoléico adicionales.

Al contrario, el aceite de pescado rico en omega-3 protege contra el cáncer de piel al ratón lampiño, aún ingerido en grandes cantidades. En otro estudio se comprobó que no sólo protege contra el cáncer, sino que hacía falta el doble de tiempo de exposición para quemar la piel de los ratones.

Se puede concluir entonces que la cantidad de ácido linoléico en la dieta así como el equilibrio entre omega-6 y omega-3 son factores importantes a la hora de determinar la susceptibilidad de la piel a los rayos ultravioleta. De aquí se deduce claramente por qué la gente que consume grasas tradicionales como mantequilla y aceite de coco suele tener una piel en mejor estado y también ofrece una explicación a la tendencia ascendente a desarrollar melanomas (fuente). Conviene recordar que el melanoma es el peor tipo de cáncer de piel y que aquellos que tengan la piel oscura es más difícil que lo manifiesten:

Otro de los factores que contribuyen a que cada vez se den más casos de melanoma pueden ser las protecciones solares. La mayoría bloquean los rayos UVB, pero no los UVA, que son los causantes del melanoma. Precisamente, dado que permiten estar más tiempo al sol sin quemarse, el tiempo de exposición a los rayos UVA es mayor. Ya he escrito sobre este tema anteriormente.

También hay que tener en cuenta que la protección solar bloquea la formación de vitamina D en la piel, otro factor que los investigadores consideran que puede ayudar al desarrollo del cáncer. Termino la exposición con un par de gráficos más que son autoexplicativos. ( fuente ) “PUFA” significa polyunsaturated faty acids (ácidos grasos poliinsaturados) y se refiere, principalmente, al ácido linoléico.